La aversión a lo yanqui, la adscripción al pensamiento progre y la admiración por los vates hispánicos de ambos lados del charco –desde Serrat hasta Silvio– amalgaman el ‘homobono’ de Ismael Serrano, tan fiel a su ideología que aún cita al Che Guevara en su cancionero de cantautor número 1 en listas. Dentro de la gira de presentación de su último trabajo discográfico, ‘Sueños de un hombre despierto’, que lo lleva por distintos escenarios españoles, Ismael Serrano recala mañana en el Teatro Cervantes. Le acompañarán sobre el escenario, además de su guitarra, Jacob Sureda (teclados), Javier Bergia (percusión) y Fredi Marugán (dirección musical y guitarras).
Su nuevo disco lleva título aristotélico. ¿Suele leerlo?
No, no, pero es una frase típica. El título salea posteriori. Busco una idea que aparezca de forma transversal en todas las canciones, porque creo en el disco como algo conceptual que resume un momento creativo o artístico. Vi que aparecía la esperanza y me acordé de la vieja frase de Aristóteles: «La esperanza es el sueño del hombre despierto».
¿Qué ha leído últimamente que nos recomiende?
‘Estados fallidos’, de Chomsky. Analiza con rigor la realidad política y social de todo el planeta. Es un disidente de EE.UU., un intelectual de izquierdas que cuestiona las reglas del juego desde el corazón mismo del imperio.
¿Suele soñar?
Componer y cantar es una forma de abrir ventanas a los sueños. Lo que define al ser humano es su capacidad para soñar y perseguir esos sueños.
Una psicóloga cuenta que los sueños son deseos que imaginas de noche porque en la vigilia no te atreves.
En cierto modo sí. Es el miedo a los sueños, a que se hagan realidad, a la libertad, a asumir la responsabilidad, a agarrar las riendas de tu destino y asumir tu cuota de responsabilidad.
Pesadillas: ¿Se siente culpable al ver imágenes de pateras y similares?
Sí, en tanto en cuanto nuestro privilegio se sustenta a veces en la miseria ajena.
¿Es Occidente culpable de la situación mundial?
No sé si culpable, pero sí responsable. Pero no somos nosotros quienes legislan y gobiernan. Muchas veces se toman decisiones a espaldas de la opinión pública.
¿No le da miedo que Irán tenga la bomba atómica?
Me da miedo ver cómo se militarizan las relaciones entre los pueblos. Me da miedo la situación en Irak. El estancamiento de las reformas en Irán viene de una política exterior, sobre todo de EE.UU., cuya unilateralidad genera una espiral de violencia y armamento.
¿Le enorgullece ser número 1 en listas?
No diré que no. Tras diez años de carrera, te sientes un privilegiado, y lo agradezco a la gente que lo ha hecho posible. Pero el verdadero éxito es tener continuidad, aunque suena a tópico.
¿Le duele el pirateo, desde el top manta a Internet?
Pues sí. No se hace un ejercicio de autocrítica de la industria, desde las compañías a los medios de comunicación. Me duele que se devalúe el concepto de disco y el oficio de músico.
¿Sienta bien llenar teatros varios días seguidos?
Me hace sentirme acompañado. Todo el que se sube a un escenario tiene un miedo patológico a la soledad.
¿Es tímido fuera del escenario?
Bastante tímido, sí.
¿Por qué ha conectado tanto con el público de Latinoamérica?
Están muy atentos a los cantautores de este lado del océano. Serrat, Sabina o Aute son muy queridos. Ahí siempre han atendido a la música que apuesta por la poesía y se compromete con la realidad.
¿Cómo son sus conciertos?
Estamos subiéndonos al escenario tres músicos y yo. Ojalá se repita la complicidad, intensidad y emoción de anteriores conciertos. Buscaremos el punto de cercanía y crudeza del disco.
¿Qué definición hace de los cantautores?
Los cantautores históricamente han renovado el folclore tradicional. Víctor Jara renovó el folclore andino, Silvio Rodríguez con la nueva trova añadió pop y poesía, Woody Guthrie lo hizo desde el compromiso... Reto a comparar armónicamente cualquier canción de Silvio, Serrat o mía, valga la vanidad, con una canción pop.
¿No están un poco pasadas de moda sus reivindicaciones?
Tienen memoria y la reivindican como valor de futuro. Los cantautores, y esto viene de la tradición de los juglares, cantan la versión no oficial, que a veces es la de los vencidos. En el mundo anglosajón los cantautores son referentes de vanguardia reivindicados por músicos de pro como Springsteen, que saca un disco de Pete Seeger.
¿Sus letras son de izquierda y sus vidas de derechas?
Niego la mayor. En la canción ‘Somos’ digo que soy consciente del privilegio de nacer de esta orilla. Esto nos convierte en privilegiados. Existe una corriente francesa, con Brassens, que si algo la define es precisamente su sentido del humor. Uno a veces se pone solemne, pero en un mundo tan frívolo y superficial no está mal que alquien equilibre la balanza.
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